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martes, 17 de diciembre de 2013

LOS PROBLEMAS DE LAS ENFERMEDADES RARAS

Como todos obviaréis, sufrir cualquier tipo de enfermedad supondrá numerosos problemas a cualquiera, pero, mas que ninguna este tipo de enfermedades pueden hacernos la vida mucho más difícil.

Esto se debe, sobre todo, a la escasa incidencia de estas enfermedades, la cual limita al mínimo los conocimientos sobre las mismas. Así, bien una persona que sufra esta enfermedad, e incluso todas aquellas personas del entorno de la misma sufrirán una serie de consecuencias o problemas:

  • Falta de acceso al diagnóstico correcto. La espera hasta el diagnóstico correcto puede suponer consecuencias fatales para el estado de salud del enfermo, así como los tratamientos que se pueden llevar a cabo tras diagnósticos erróneos.
  • Falta de información sobre la enfermedad y sobre donde conseguir información acerca de la misma. 
  • Falta de conocimiento científico para luchar contra el problema. Esto supone la escasez de recursos y terapias contra el trastorno en cuestión.
  • Problemas de integración.
  • Falta de cuidado apropiado del estado de salud. Muchos pacientes no llevan a cabo un cuidado adecuado de su enfermedad, ya que en muchos casos no se conocen las técnicas adecuadas para ello, ya sea porque no existen evidencias médicas o porque no tienen acceso a un profesional que les pueda proporcionar esa información.
  • Escasos medicamentos y alto coste de los mismos. El alto coste de los tratamientos supone también una gran desigualdad en la accesibilidad a los mismos, ya que muchos afectados tendrán recursos limitados y, lamentablemente, no se podrán permitir acceder al tratamiento que mejore su estilo de vida, e, incluso, evite su muerte.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Bulimia: diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico

El médico sospecha bulimia si una persona está demasiado preocupada por el aumento de su peso, con grandes fluctuaciones, en especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes. Otras pistas son cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión del esmalte dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de potasio sanguíneo. Sin embargo, el diagnóstico dependerá de la descripción del paciente de una conducta comida excesiva-purga.


El diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de atracón y vómitos se ocultan con facilidad. Además, se puede confundir con otras enfermedades. Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que desvele la percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la relación que mantiene con la comida. También, es necesaria una exploración física completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento alimenticio. Los objetivos del tratamiento son corregir los trastornos alimenticios y psicológicos de la enfermedad.


Tratamiento

El tratamiento se centra en la psicoterapia y los fármacos.Es mejor que la psicoterapia la realice un terapeuta con experiencia en alteraciones del apetito, pudiendo resultar muy eficaz. Un fármaco antidepresivo puede ayudar a controlar la bulimia, incluso cuando la persona no parece deprimida, pero el trastorno puede reaparecer al interrumpirse la administración del fármaco.

Según  la gravedad se puede recurrir a un tratamiento ambulatorio o a la hospitalización. En primer lugar se trata de evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo, se impone una dieta equilibrada y nuevos hábitos alimenticios. Junto a este tratamiento se desarrolla el tratamiento psicológico para corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo. El tratamiento también implica la colaboración de la familia, ya que en ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se encuentra ahí. La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a hacerse crónica. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.

Fuente: Dmedicina

jueves, 12 de diciembre de 2013

Anorexia: diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico

La anorexia se suele diagnosticar basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.

Tratamiento

El tratamiento de la anorexia se centra en la corrección de la malnutrición y de los trastornos psíquicos del enfermo. Se trata de conseguir el aumento de peso, ya que puede suponer peligro de muerte, y después se centra en superar el problema psiquiátrico. El tratamiento se basa en tres aspectos:

  • Detección precoz de la enfermedad:
  • Coordinación entre los servicios sanitarios: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
  • Seguimiento del paciente después del alta: al ser hospitalizaciones muy largas, pueden suponer una desconexión con el "mundo real", por lo que se aconseja el tratamiento ambulatorio si es posible.

Si no es posible el tratamiento ambulatorio, se ingresará en el centro médico, ya que :
  • La desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitales.
  • Se aconseja el aislamiento del paciente.
  • Los desórdenes psíquicos se agravan.

El tratamiento ambulatorio es posible si:
  • Se detecta de manera precoz.
  • No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de cooperación.
De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo vuelve la menstruación. Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en su seno y, además, la recuperación se prolonga inevitablemente en el hogar.

Fuente: Dmedicina

jueves, 5 de diciembre de 2013

Asma: diagnóstico

Como dijimos ayer, existen varios métodos para detectar el asma, y a partir de ellos, se determinará si es leve, moderado, o grave.

Examen médico

Mediante la auscultación del pecho, se determinará si hay sonidos que indiquen asma o alergias, o sibilancias, inflamación de las vías, eccemas en la piel... Que pueden no aparecer en todos lo enfermos de asma.

Antecedentes y entrevista

Se le preguntará si en su familia hay casos de asma, así como si tiene alguno de los síntomas mencionados ayer, y con qué frecuencia ocurren esos síntomas, si solo son durante ciertas épocas...etc. Además, se le preguntará si hay algún tipo de factor desencadenante, como humo o alergias. También puede haber otros problemas de salud que interfieran con el tratamiento del asma, por lo que se le preguntará por ello, como la sinusitis, la congestión nasal, la apnea del sueño... etc.

Pruebas

La principal prueba para detectar el asma es la prueba de función pulmonar. También se le denomina espirometría, y consiste en medir la cantidad de aire que entra y sale de los pulmones, y la rapidez con la que sale. Si los resultados son más bajos de lo normal, se procederá al tratamiento, y si pasado un tiempo con ese tratamiento, los resultados mejoran, es probable que padezca asma.

Es posible que el médico necesite más información para poder diagnosticarle, por lo que puede que realice otras pruebas, como la detección de alergias, la sensibilidad de las vías respiratorias (provocación bronquial), si padece otra enfermedad con síntomas parecidos, como la apnea del sueño, o electrocardiogramas y placas del tórax, que sirven para averiguar si hay cuerpos extraños en las vías.

Los niños que padecen asma, suelen presentar los primeros síntomas antes de los 5 años, y puede ser complicado de diagnosticar. Muchos niños pequeños pueden tener sibilancias o tos durante los catarros, por lo que puede llevar a confusión. Un niño tiene más probabilidades de sufrir asma si alguno de sus padres también la pedece, si tiene alguna alergia, y si hay sibilancias cuando no hay catarro.

Lo más eficaz es hacer un seguimiento al niño durante cierto, ya que las espirometrías pueden no ser muy realistas en niños pequeños, o llevar un pequeño tratamiento durante 4 semanas, aproximadamente.

En el siguiente vídeo se muestra como se realiza una espirometría, aunque en este caso, es para el diagnóstico del EPOC, pero es aplicable para el asma.



Fuente: NIH

martes, 26 de noviembre de 2013

HEPATITIS A



Como señalábamos en la entrada de ayer , tanto la hepatitis de tipo A como la de tipo E se transmiten a través de aguas contaminadas, verduras lavadas en las aguas citadas anteriormente, mariscos de aguas pantanosas. Por lo que podríamos decir que en este punto está en nuestra mano poder controlar que el virus no afecte nuestro organismo ni al de nuestros llevando a cabo unos hábitos higiénicos a la hora de la elaboración de productos que vayamos a consumir.



        



  HEPATITIS A     (Hepatitis infecciosa)

La hepatitis A está causado por el virus VHA, de la familia del Picornavirus, se transmite por el contacto con deposiciones de un enfermo o por las causas citadas anteriormente. Produce una enfermedad autolimitada y benigna  con un período de incubación de entre 2 a 6 semanas y puede presentar carácter epidémico. Son contados los casos existentes en la actualidad debido a la prevención mediante vacunas. Pero no hace demasiado tiempo, era la causante de grandes epidemias con un índice de mortalidad muy elevado
El HAV se reproduce en el hígado pero se encuentra presente en la bilis, en las heces y en la sangre en la última fase de incubación.
La infecciosidad disminuye una vez que aparece la ictericia . 


                              
 


En general, la hepatitis A no presenta síntomas aunque se pueden presentar algunos como : el cansancio ,mareos, nauseas, fiebre, dolor abdominal, piel y ojos amarillentos así como orina oscura y heces claras. Suelen darse entre los 15 y los 50 días después de la infección.


FASES DE LA HEPATITIS:

Podemos señalar cuatro fases dentro de esta patología:

  • Periodo de incubación: entre 15 y 50 días
  • Fase de contagio: entre 14 y 21 días después de la infección. Se presenta con fiebre, vómitos y pérdida de apetito...
  • Fase ictérica: puede durar días e incluso semanas y se caracteriza por la apariencia amarillenta en los ojos y en la piel. En esta fase las enzimas hepáticas están elevadas (transaminasas y bilirrubina)Y se detectan anticuerpos de la fase IgM
  • Fase de recuperación: en el suero detectamos anticuerpos IgG  que confieren inmunidad

DIAGNÓSTICO:

No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad .La atención a los afectados se centra en cuidados generales de soporte, prevención de fallo hepático y la prevención de posibles complicaciones.



POSIBLES COMPLICACIONES:

Aunque estamos hablando de una infección temporal que no cronifica , debemos valorar la aparición de complicaciones como : pancreatitis, glomerulonefritis, vasculitis, artralgias y raramente hepatisis fulminante y muerte


Fuente:vacunasaep.org/profesionales/enfermedades/hepatitis